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En Inspirando Transformación tratamos la ludopatía y la adicción a las apuestas en Valencia desde la patología dual, abordando a la vez el impulso de juego y la ansiedad que lo sostiene, con un equipo clínico colegiado autorizado por la Conselleria de Sanitat.

Adicción comportamental

Ludopatía y adicción a las apuestas

La ludopatía es una adicción sin sustancia, pero igual de real que las demás: el cerebro reacciona al juego como reacciona a una droga. Las apuestas online y los casinos en el móvil la han hecho más accesible, más rápida y más fácil de esconder que nunca. Detrás del impulso de jugar suele haber ansiedad, impulsividad o una forma de evadirse del malestar.

Qué es la ludopatía

La ludopatía, o trastorno por juego, es una adicción comportamental reconocida en la que la persona no logra dejar de apostar pese a las consecuencias económicas, familiares y emocionales. El juego activa los mismos circuitos cerebrales de recompensa que las drogas, lo que explica por qué se pierde el control y por qué reaparece el impulso una y otra vez. Es habitual que la persona apueste cada vez más cantidad para sentir la misma emoción, e intente recuperar lo perdido con nuevas apuestas, entrando en una espiral difícil de romper sin ayuda. No es un vicio ni una cuestión de carácter: es una condición clínica que tiene tratamiento.

Señales y síntomas

El diagnóstico lo establece siempre un profesional, pero estas son las señales que con más frecuencia llevan a consultar:
  • Necesitar apostar cantidades cada vez mayores para sentir la misma emoción.
  • Volver a jugar para intentar recuperar lo perdido (“la caza de pérdidas”).
  • Inquietud o irritabilidad cuando se intenta reducir o dejar el juego.
  • Intentos repetidos y sin éxito de parar.
  • Pensar en el juego de forma constante: apuestas pasadas o planear las siguientes.
  • Mentir a la familia para ocultar cuánto se juega.
  • Pedir dinero prestado o recurrir a deudas para seguir apostando.
  • Poner en riesgo relaciones, trabajo o estudios por el juego.

Factores de riesgo

  • Inicio temprano en el juego, sobre todo en la adolescencia.
  • Acceso permanente a apuestas online y casinos en el móvil.
  • Impulsividad o dificultad para tolerar la frustración.
  • Ansiedad, depresión u otros trastornos de salud mental concurrentes.
  • Antecedentes familiares de adicción.
  • Etapas de estrés, soledad o pérdidas vitales.

Cómo lo abordamos

La ludopatía rara vez es solo un problema con el dinero: el juego suele cumplir una función —calmar la ansiedad, llenar un vacío, evadirse de algo—. Nuestro punto de partida es entender qué sostiene el impulso de apostar. Por eso trabajamos desde la patología dual, con psiquiatría y psicología coordinadas sobre un mismo caso, atacando a la vez el impulso de juego y aquello que lo alimenta.

Cómo lo tratamos en el centro

Toda intervención parte de una valoración psiquiátrica y psicológica que define el plan, incluyendo medidas prácticas para cortar el acceso al juego mientras se trabaja el control del impulso. Empleamos técnicas de eficacia probada como la terapia cognitivo-conductual, el control de estímulos y la prevención de recaídas, y tratamos en paralelo la ansiedad o el estado de ánimo de fondo. Según la intensidad de cada caso, el tratamiento se desarrolla en el Programa de Contención Intensivo, en formato ambulatorio o en el centro de día, con acompañamiento a la familia durante todo el proceso.

Qué puedes esperar

La recuperación de la ludopatía es realista cuando se aborda con un plan clínico y apoyo. Las primeras semanas se centran en frenar el acceso al juego y en sostener el impulso, que es la fase más exigente. A partir de ahí, recuperar el control de las finanzas y reconstruir la confianza con la familia es un proceso progresivo. El objetivo no es solo dejar de apostar, sino recuperar la tranquilidad y la vida que el juego había ido ocupando.

Referencias

Preguntas frecuentes

¿La ludopatía es una adicción de verdad si no hay ninguna droga?
Sí. El trastorno por juego está reconocido como adicción comportamental y activa los mismos circuitos cerebrales de recompensa que las sustancias. Que no haya droga no la hace menos real ni menos grave: tiene su propio impulso, su tolerancia y sus recaídas.
¿Se puede tratar si la persona sigue teniendo el móvil y acceso a las apuestas?
Se trabaja precisamente sobre eso. Parte del tratamiento consiste en poner medidas prácticas para cortar el acceso al juego —autoprohibiciones, bloqueos, control del entorno— mientras se trabaja el impulso. Reducir la disponibilidad es clave en las primeras fases.
¿Y si quien tiene el problema no reconoce que juega demasiado?
Es muy frecuente, sobre todo por la vergüenza y el ocultamiento que acompañan a la ludopatía. Trabajamos con la familia para reducir el conflicto y facilitar que la persona acepte una primera valoración. La motivación se puede construir; rara vez aparece sola.