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Tratamos la adicción al alcohol en nuestro centro clínico de Valencia con desintoxicación supervisada y abordaje de la patología dual asociada, como la ansiedad o la depresión que con frecuencia acompañan al consumo.

Adicción a sustancias

Adicción al alcohol

El alcohol es la sustancia adictiva más normalizada de nuestro entorno, y precisamente por eso una de las más difíciles de reconocer como problema. La línea entre el consumo social y la dependencia se cruza de forma gradual, casi imperceptible. Cuando aparece, rara vez viene sola: en la mayoría de los casos convive con ansiedad, depresión u otro malestar que el alcohol intenta tapar.

¿Qué es la adicción al alcohol?

La adicción al alcohol —o trastorno por consumo de alcohol— es una enfermedad crónica caracterizada por la pérdida de control sobre la bebida, pese a las consecuencias negativas que genera. No es una cuestión de voluntad ni de carácter: implica cambios reales en los circuitos cerebrales de recompensa, motivación y autocontrol. Se manifiesta con tolerancia (necesitar cada vez más para el mismo efecto) y con síntomas de abstinencia cuando se reduce o se interrumpe el consumo.

Señales y síntomas

Reconocer el problema es el primer paso, y casi siempre el más difícil. Estas son algunas de las señales más frecuentes:
  • Incapacidad para limitar la cantidad de alcohol que se consume
  • Necesidad de beber más para lograr el mismo efecto (tolerancia)
  • Síntomas físicos al dejar de beber: temblores, sudoración, ansiedad o insomnio
  • Dedicar mucho tiempo a beber o a recuperarse de los efectos
  • Abandonar actividades, relaciones u obligaciones por la bebida
  • Seguir bebiendo a pesar de los problemas de salud, familiares o laborales que causa

Factores de riesgo

  • Antecedentes familiares de adicción al alcohol
  • Trastornos de ansiedad, depresión u otra patología mental no tratada
  • Inicio del consumo a edad temprana
  • Entornos sociales o laborales donde beber está muy normalizado
  • Situaciones de estrés sostenido, duelo o trauma

Cómo lo abordamos

No tratamos el alcohol de forma aislada. Nuestro punto de partida es entender qué sostiene el consumo en cada persona: con frecuencia hay una ansiedad, una depresión o un malestar emocional debajo que es necesario tratar a la vez. Por eso trabajamos desde la patología dual, con psiquiatría y psicología coordinadas sobre un mismo caso, en lugar de abordar la bebida por un lado y el estado de ánimo por otro.

El tratamiento en nuestro centro

El proceso comienza con una valoración clínica que define el nivel de intervención adecuado. Cuando es necesario, la desintoxicación se realiza de forma supervisada para controlar el síndrome de abstinencia con seguridad. A partir de ahí, el tratamiento combina seguimiento médico-psiquiátrico, terapia individual y, según el caso, terapia grupal y familiar. Disponemos de distintas modalidades —desde el programa de contención intensivo hasta el seguimiento ambulatorio— para ajustar la intensidad a cada momento del proceso.

Qué recuperación puedes esperar

La recuperación de la adicción al alcohol es posible y se sostiene en el tiempo cuando el tratamiento aborda tanto la dependencia como su causa de fondo. No se trata solo de dejar de beber, sino de construir una vida en la que la bebida deje de cumplir la función que cumplía. El seguimiento y la prevención de recaídas son parte del proceso, no un añadido: la recaída no es un fracaso, sino una fase que se anticipa y se trabaja.

Referencias

Preguntas frecuentes

¿Hace falta ingresar para dejar el alcohol?
No siempre. El ingreso o la contención intensiva se reservan para los casos que lo requieren por seguridad o por la gravedad de la dependencia. Muchas personas se tratan en modalidad ambulatoria o en centro de día. La valoración clínica inicial define qué nivel necesita cada caso.
¿Es peligroso dejar de beber de golpe?
En una dependencia severa, sí puede serlo. La interrupción brusca puede provocar un síndrome de abstinencia con riesgo médico. Por eso la desintoxicación debe hacerse siempre con supervisión profesional, nunca por cuenta propia.
¿Y si la persona no reconoce que tiene un problema?
Es una de las situaciones más frecuentes. No hace falta que la persona esté convencida para empezar a actuar: trabajamos también con las familias, orientándolas sobre cómo abordar la conversación y cómo facilitar que dé el primer paso. Tenemos una sección específica para familias con este tipo de situaciones.