Adicción a sustancias
Adicción al cannabis
El cannabis es la sustancia ilegal más consumida en España y su uso habitual está lejos de ser inofensivo: deteriora poco a poco el ánimo, la memoria y la motivación, a menudo sin que la persona lo relacione con el consumo. Detrás suele haber ansiedad, malestar emocional o un estado de ánimo que se intenta regular fumando.
Qué es el trastorno por consumo de cannabis
El trastorno por consumo de cannabis es un patrón de consumo que la persona ya no controla, pese a sus consecuencias personales, familiares o laborales. Su principal componente psicoactivo, el THC, actúa sobre el sistema cannabinoide del cerebro, y con el consumo repetido el organismo desarrolla tolerancia y dependencia. Las variedades actuales concentran mucho más THC que hace dos décadas, lo que ha elevado tanto el potencial adictivo como el riesgo de complicaciones psiquiátricas. No es una cuestión de voluntad: es una condición que tiene tratamiento.
Señales y síntomas
El diagnóstico lo establece siempre un profesional, pero estas son las señales que con más frecuencia llevan a consultar:
- Consumir más cantidad o durante más tiempo del que se pretendía.
- Intentos repetidos y sin éxito de reducir o dejar el consumo.
- Deseo intenso de consumir (craving) que cuesta apartar de la mente.
- Dedicar buena parte del día a consumir o a recuperarse de sus efectos.
- Irritabilidad, insomnio, ansiedad o pérdida de apetito al dejar de fumar (síndrome de abstinencia).
- Necesitar cada vez más cantidad para notar el mismo efecto (tolerancia).
- Pérdida de motivación y dificultad para concentrarse o recordar.
- Mantener el consumo pese a los conflictos familiares, académicos o laborales que provoca.
Factores de riesgo
- Inicio del consumo en la adolescencia, cuando el cerebro aún está madurando.
- Consumo diario o casi diario mantenido en el tiempo.
- Variedades de alta concentración de THC.
- Antecedentes familiares de adicción.
- Ansiedad, depresión, TDAH u otros trastornos de salud mental concurrentes.
- Entorno social donde el consumo está normalizado.
Cómo lo abordamos
El cannabis rara vez es el problema completo. Nuestro punto de partida es entender qué función cumple el consumo: con frecuencia regula a la baja una ansiedad, un malestar emocional o un estado de ánimo inestable. Por eso trabajamos desde la patología dual, con psiquiatría y psicología coordinadas sobre un mismo caso, atacando a la vez el craving y aquello que lo alimenta.
Cómo lo tratamos en el centro
Toda intervención parte de una primera valoración psiquiátrica y psicológica que define el plan. A partir de ahí trabajamos el síndrome de abstinencia, la prevención de recaídas y la patología dual asociada, con técnicas de eficacia probada como la terapia cognitivo-conductual y la entrevista motivacional. Según la intensidad que cada caso necesita, el tratamiento se desarrolla en el Programa de Contención Intensivo, en formato ambulatorio o en el centro de día, con acompañamiento a la familia durante todo el proceso.
Qué puedes esperar
La recuperación del consumo de cannabis es realista y frecuente cuando se aborda con un plan clínico. Las primeras semanas suelen ser las más exigentes por la abstinencia; a partir de ahí, el sueño, la concentración y el estado de ánimo tienden a mejorar de forma progresiva. El objetivo no es solo dejar de consumir, sino recuperar la motivación y la vida que el consumo había ido apagando.