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En Inspirando Transformación tratamos la patología dual de trauma y adicción en Valencia con un abordaje integrado y a un ritmo seguro de ambas condiciones, con un equipo clínico colegiado autorizado por la Conselleria de Sanitat.

Patología dual

Trauma y adicción

Detrás de muchas adicciones hay un trauma no resuelto: experiencias dolorosas del pasado que siguen doliendo en el presente. El consumo aparece como una forma de anestesiar ese dolor, de dormir, de no recordar. Funciona a corto plazo, pero mantiene la herida abierta y añade un problema nuevo. Por eso, tratar la adicción sin mirar el trauma que la sostiene rara vez es suficiente.

Qué es la patología dual de trauma y adicción

La patología dual es la coexistencia de una adicción y otro trastorno mental en la misma persona; en este caso, las secuelas de un trauma, que pueden incluir un trastorno de estrés postraumático. El vínculo entre trauma y adicción es muy estrecho: experiencias adversas —abusos, violencia, accidentes, pérdidas, situaciones sostenidas de maltrato— dejan un malestar que la persona intenta calmar consumiendo. El consumo adormece temporalmente los recuerdos, las pesadillas y la activación constante, pero impide procesar lo ocurrido y agrava el cuadro con el tiempo. Tratar la adicción sin abordar el trauma deja intacto el motor del consumo; por eso ambos deben trabajarse de forma coordinada y a un ritmo seguro.

Señales y síntomas

El diagnóstico lo establece siempre un profesional, pero estas son las señales que con más frecuencia llevan a consultar:

Si tú o alguien cercano tenéis pensamientos de haceros daño, no esperéis: llamad al 024 (línea de atención a la conducta suicida) o al 112. Es una urgencia y la ayuda está disponible las 24 horas.

  • Recuerdos intrusivos, pesadillas o revivir lo ocurrido (flashbacks).
  • Evitar lugares, personas o situaciones que recuerden al trauma.
  • Consumir para no recordar, para dormir o para “desconectar”.
  • Estado de alerta permanente, sobresaltos y dificultad para relajarse.
  • Sensación de distancia emocional o de no estar del todo presente.
  • Irritabilidad, ansiedad o tristeza mantenidas.
  • Notar que el consumo empeora el malestar en lugar de aliviarlo a largo plazo.

Factores de riesgo

  • Experiencias adversas en la infancia (abuso, negligencia, violencia).
  • Vivencias traumáticas en la edad adulta: accidentes, agresiones, pérdidas.
  • Haber empezado a consumir para calmar el malestar o los recuerdos.
  • Trauma no tratado ni procesado.
  • Falta de apoyo y aislamiento.
  • Tratar solo una de las dos condiciones, dejando la otra activa.

Cómo lo abordamos

Con el trauma, el consumo casi siempre cumple una función protectora: anestesiar un dolor que la persona no ha podido elaborar. Por eso nuestro punto de partida no es arrancar el consumo sin más, sino crear primero la seguridad necesaria para abordar el trauma sin desbordar a la persona. Trabajamos con psiquiatría y psicología coordinadas, a un ritmo cuidado, tratando a la vez el trauma y la adicción.

Cómo lo tratamos en el centro

Toda intervención parte de una valoración psiquiátrica y psicológica conjunta que define un plan único y un ritmo seguro. Tratamos las dos condiciones de forma integrada: estabilización y manejo del consumo primero, y trabajo del trauma con técnicas de eficacia probada (terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma y abordajes específicos como EMDR) cuando la persona está preparada. Es un trabajo gradual, nunca forzado. Según la intensidad de cada caso, el tratamiento se desarrolla en el Programa de Contención Intensivo, en formato ambulatorio o en el centro de día, con acompañamiento a la familia durante todo el proceso.

Qué puedes esperar

La recuperación es realista cuando el trauma y la adicción se tratan juntos y a un ritmo seguro. A medida que la persona procesa lo ocurrido y aprende a sostener el malestar sin consumir, el impulso de anestesiarse pierde fuerza. Es un proceso gradual, con avances y momentos más difíciles, y por eso el acompañamiento es esencial. El objetivo no es solo dejar de consumir, sino que el pasado deje de doler tanto como para necesitar la sustancia.

Referencias

Preguntas frecuentes

¿Tengo que revivir lo que me pasó para tratarme?
No de forma brusca ni antes de estar preparado. El trabajo del trauma se hace a un ritmo seguro: primero se construye la estabilidad necesaria y solo después se aborda lo ocurrido, con técnicas pensadas para no desbordar a la persona. Nunca se fuerza.
¿Por qué no basta con dejar de consumir?
Porque el consumo suele ser la forma de calmar un dolor que sigue ahí. Si se retira sin tratar el trauma, ese malestar reaparece sin la herramienta que lo tapaba, y la recaída es muy probable. Tratar ambos a la vez es lo que actúa sobre la raíz.
¿Qué es el EMDR del que habláis?
Es un abordaje terapéutico de eficacia probada para procesar recuerdos traumáticos, que ayuda a que dejen de tener la carga emocional con la que siguen activos. Se utiliza como una de las herramientas dentro de un plan más amplio, siempre cuando la persona está preparada.