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En Inspirando Transformación tratamos la patología dual de ansiedad y adicción en Valencia con un abordaje integrado y simultáneo de ambas condiciones, con un equipo clínico colegiado autorizado por la Conselleria de Sanitat.

Patología dual

Ansiedad y adicción

La ansiedad y la adicción forman una de las parejas más frecuentes en patología dual. Muchas personas consumen para calmar los nervios, la tensión o el insomnio, y obtienen un alivio inmediato que dura poco y deja la ansiedad aún más alta. Así se forma un círculo: se consume para calmarse y el propio consumo alimenta la ansiedad. Tratar solo una de las dos rara vez funciona.

Qué es la patología dual de ansiedad y adicción

La patología dual es la coexistencia de una adicción y otro trastorno mental en la misma persona; en este caso, un trastorno de ansiedad. Es una combinación muy frecuente y especialmente estrecha, porque muchas sustancias —alcohol, benzodiacepinas, cannabis— se consumen precisamente para aliviar la ansiedad. El problema es que ese alivio es breve y engañoso: cuando pasa el efecto, la ansiedad reaparece con más fuerza, lo que empuja a consumir de nuevo. Con el tiempo, el consumo deja de calmar y pasa a ser una fuente de ansiedad en sí mismo. Por eso, separar las dos condiciones para tratarlas por turnos no suele resolver el problema de fondo.

Señales y síntomas

El diagnóstico lo establece siempre un profesional, pero estas son las señales que con más frecuencia llevan a consultar:
  • Preocupación o nerviosismo constantes, difíciles de controlar.
  • Tensión física: opresión en el pecho, inquietud, dificultad para relajarse.
  • Consumir para calmar los nervios, dormir o afrontar situaciones.
  • Notar que la ansiedad reaparece con más fuerza cuando pasa el efecto.
  • Crisis de ansiedad o episodios de angustia.
  • Evitar situaciones por miedo o nerviosismo, apoyándose en el consumo para afrontarlas.
  • Alteraciones del sueño y sensación de cansancio permanente.

Factores de riesgo

  • Antecedentes personales o familiares de ansiedad o de adicción.
  • Haber empezado a consumir para calmar los nervios o el insomnio.
  • Consumo de alcohol, benzodiacepinas o cannabis como “autocalmante”.
  • Trauma o experiencias estresantes no resueltas.
  • Etapas de estrés sostenido o exigencia elevada.
  • Tratar solo una de las dos condiciones, dejando la otra activa.

Cómo lo abordamos

En la ansiedad con adicción, el consumo casi siempre empezó como una solución: una forma rápida de calmar los nervios. Nuestro punto de partida es entender qué venía a aliviar, porque si retiramos el consumo sin tratar la ansiedad, la persona se queda sin su herramienta y recae. Por eso trabajamos con psiquiatría y psicología coordinadas sobre un mismo plan, abordando a la vez la ansiedad y el consumo.

Cómo lo tratamos en el centro

Toda intervención parte de una valoración psiquiátrica y psicológica conjunta que define un plan único para las dos condiciones. Tratamos la ansiedad y la adicción de forma integrada, no en circuitos separados, dando a la persona herramientas para regular la ansiedad que sustituyan al consumo, con técnicas de eficacia probada como la terapia cognitivo-conductual. Cuando hay benzodiacepinas de por medio, planificamos una retirada gradual y supervisada. Según la intensidad de cada caso, el tratamiento se desarrolla en el Programa de Contención Intensivo, en formato ambulatorio o en el centro de día, con acompañamiento a la familia durante todo el proceso.

Qué puedes esperar

La recuperación es realista cuando la ansiedad y el consumo se tratan a la vez. La clave está en aprender a manejar la ansiedad sin recurrir a la sustancia: a medida que aparecen esas herramientas, el impulso de consumir pierde fuerza. Las primeras semanas pueden notarse más tensas mientras el cuerpo se reajusta, pero después la sensación de control mejora de forma progresiva. El objetivo no es solo dejar de consumir, sino dejar de necesitarlo para estar tranquilo.

Referencias

Preguntas frecuentes

Si consumo para calmar la ansiedad, ¿de qué me sirve dejarlo?
Por eso no se trata solo de dejarlo. El alivio que da el consumo es breve y empeora la ansiedad a medio plazo. El tratamiento te da herramientas reales para regular la ansiedad, de modo que no necesites la sustancia para calmarte. Si se retira el consumo sin tratar la ansiedad, la recaída es casi segura.
¿La ansiedad es por el consumo o consumo por la ansiedad?
Suele ser un círculo en los dos sentidos: se consume para calmar la ansiedad y el propio consumo la aumenta cuando pasa el efecto. En la práctica no hace falta separarlo del todo; lo importante para el tratamiento es que ambas se alimentan y deben abordarse juntas.
Tomo pastillas para la ansiedad, ¿tendré que dejarlas de golpe?
No. Si hay benzodiacepinas u otros fármacos de por medio, la retirada se planifica de forma gradual y supervisada, nunca de golpe, y siempre tratando en paralelo la ansiedad de fondo para que no quede un hueco que lleve a recaer.