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En Inspirando Transformación tratamos la adicción al tabaco y la nicotina en Valencia con un plan centrado en la prevención de recaídas y el abordaje de la ansiedad asociada, con un equipo clínico colegiado autorizado por la Conselleria de Sanitat.

Adicción a sustancias

Adicción al tabaco

El tabaco es la adicción más extendida y, a la vez, la más normalizada: cuesta verla como un problema clínico precisamente porque está en todas partes. La nicotina genera una dependencia física y un hábito muy arraigado, y la mayoría de las personas no consiguen dejarlo a la primera. No es falta de voluntad: es una adicción que tiene tratamiento.

Qué es la adicción al tabaco

La adicción al tabaco es un trastorno por consumo de nicotina en el que la persona mantiene el hábito pese a querer dejarlo y conocer sus consecuencias. La nicotina actúa muy rápido sobre el cerebro y crea dependencia física en poco tiempo; al dejarla aparecen irritabilidad, ansiedad, dificultad para concentrarse y un deseo intenso de fumar. A esa dependencia se suma un componente conductual potente —los gestos, los momentos y las situaciones asociadas al cigarrillo—, que es lo que hace que las recaídas sean tan frecuentes. Por eso dejarlo de forma sostenida suele requerir más que fuerza de voluntad.

Señales y síntomas

El diagnóstico lo establece siempre un profesional, pero estas son las señales que con más frecuencia llevan a consultar:
  • Fumar más de lo que te gustaría o antes de lo previsto en el día.
  • Irritabilidad, ansiedad o dificultad para concentrarte cuando no fumas (abstinencia).
  • Deseo intenso de fumar (craving) en situaciones concretas.
  • Intentos repetidos y sin éxito de dejarlo o reducir el consumo.
  • Fumar a primera hora de la mañana, nada más despertar.
  • Seguir fumando pese a problemas de salud ya presentes.
  • Organizar planes o descansos en función de poder fumar.
  • Recaer poco después de dejarlo, una y otra vez.

Factores de riesgo

  • Inicio del consumo en la adolescencia.
  • Consumo elevado o fumar nada más levantarse.
  • Ansiedad, depresión u otros trastornos de salud mental concurrentes.
  • Consumo de alcohol u otras adicciones asociadas.
  • Entorno familiar o social donde fumar está normalizado.
  • Recaídas previas en intentos de dejarlo.

Cómo lo abordamos

Con el tabaco lo difícil casi nunca es dejarlo un día, sino sostenerlo: la mayoría de las recaídas llegan cuando aparece estrés, ansiedad o un momento asociado al cigarrillo. Nuestro punto de partida es entender qué papel cumple fumar en tu día a día. Por eso trabajamos a la vez la dependencia de la nicotina y el malestar que la sostiene, con psiquiatría y psicología coordinadas cuando hace falta.

Cómo lo tratamos en el centro

Toda intervención parte de una valoración que define un plan a medida, combinando el manejo de la abstinencia con el trabajo sobre las situaciones que disparan el consumo. Empleamos técnicas de eficacia probada como la terapia cognitivo-conductual y la entrevista motivacional, con un foco claro en la prevención de recaídas. Cuando hay ansiedad o estado de ánimo de fondo, los tratamos en paralelo. El proceso se desarrolla en formato ambulatorio o en el centro de día, con acompañamiento durante todo el camino.

Qué puedes esperar

Dejar de fumar de forma estable es un objetivo realista, incluso después de varios intentos fallidos: cada intento previo enseña algo y acerca el siguiente. Los primeros días son los más intensos por la abstinencia, pero el malestar disminuye en pocas semanas. Con un plan que anticipe las recaídas y trabaje lo que sostenía el hábito, la mejora se nota pronto en la respiración, el descanso y la sensación de control.

Referencias

Preguntas frecuentes

He intentado dejarlo muchas veces y siempre recaigo, ¿tiene sentido volver a intentarlo?
Sí, y mucho. Las recaídas no son un fracaso: forman parte del proceso de dejar de fumar y cada intento previo aporta información útil para el siguiente. Con un plan que anticipe las situaciones de riesgo, las probabilidades de éxito aumentan respecto a intentarlo en solitario.
¿Por qué cuesta tanto dejarlo si no me emborracha ni me incapacita?
Porque la nicotina genera una dependencia física real y, además, el tabaco se enlaza con decenas de momentos del día —el café, las pausas, el estrés—. Esa parte conductual es la que dispara las recaídas, y por eso dejarlo de forma sostenida suele necesitar algo más que voluntad.
¿Tratáis el tabaco aunque no tenga otra adicción?
Sí. La adicción al tabaco se aborda por sí misma. Y cuando detrás hay ansiedad o un estado de ánimo que se calmaba fumando, lo tratamos en paralelo para que dejarlo no deje un hueco que lleve a recaer.