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En Inspirando Transformación tratamos la adicción a los opiáceos en Valencia —heroína y analgésicos opioides— con manejo clínico de la abstinencia y abordaje de la patología dual, con un equipo colegiado autorizado por la Conselleria de Sanitat.

Adicción a sustancias

Adicción a los opiáceos

Los opiáceos abarcan desde la heroína hasta analgésicos recetados como la codeína, el tramadol o la oxicodona. Generan una dependencia física rápida e intensa, y cada vez más casos empiezan con una prescripción para el dolor que se va de las manos. Es una adicción que afecta tanto al cuerpo como al ánimo, y que rara vez se sostiene sola.

Qué es la adicción a los opiáceos

La adicción a los opiáceos es un trastorno en el que el consumo deja de estar bajo control pese a sus consecuencias. Estas sustancias actúan sobre los receptores opioides del cerebro, aliviando el dolor y produciendo una sensación de bienestar; con el uso repetido, el organismo desarrolla tolerancia y necesita más cantidad para el mismo efecto, y aparece una dependencia física marcada. Dejarlos provoca un síndrome de abstinencia intenso que, aunque rara vez es mortal por sí solo, resulta muy difícil de superar sin apoyo clínico. Existe tratamiento eficaz y la recuperación es posible.

Señales y síntomas

El diagnóstico lo establece siempre un profesional, pero estas son las señales que con más frecuencia llevan a consultar:
  • Necesitar cada vez más cantidad para notar el mismo efecto (tolerancia).
  • Malestar intenso al dejarlo: dolores, sudores, náuseas, ansiedad e insomnio (abstinencia).
  • Deseo intenso de consumir (craving) que cuesta apartar de la mente.
  • Tomar el analgésico más allá de la dosis o el tiempo prescritos por el médico.
  • Acudir a varios médicos o farmacias para asegurarte el suministro.
  • Intentos repetidos y sin éxito de reducir o dejar el consumo.
  • Dedicar buena parte del día a conseguir, consumir o recuperarte de sus efectos.
  • Mantener el consumo pese a los problemas de salud, económicos o familiares que provoca.

Factores de riesgo

  • Tratamiento prolongado con analgésicos opioides para el dolor crónico.
  • Antecedentes de adicción a otras sustancias.
  • Ansiedad, depresión, trauma u otros trastornos de salud mental concurrentes.
  • Consumo simultáneo de alcohol o benzodiacepinas, que multiplica el riesgo vital.
  • Vía de consumo de acción rápida (inyectada o fumada).
  • Entorno con acceso fácil a la sustancia y normalización del consumo.

Cómo lo abordamos

Con los opiáceos el cuerpo manda al principio: la dependencia física es tan fuerte que sin estabilizarla no se puede trabajar nada más. Nuestro punto de partida es contener la abstinencia con criterio médico y, a partir de ahí, entender qué sostenía el consumo. Por eso trabajamos desde la patología dual, con psiquiatría y psicología coordinadas, atacando a la vez la dependencia y el dolor físico o emocional que la alimenta.

Cómo lo tratamos en el centro

Toda intervención parte de una valoración psiquiátrica y psicológica que define el plan y el manejo de la abstinencia, con la supervisión médica que estos casos requieren. En paralelo trabajamos la prevención de recaídas y la patología dual asociada, con técnicas de eficacia probada como la terapia cognitivo-conductual y la entrevista motivacional. Según la intensidad de cada caso, el tratamiento se desarrolla en el Programa de Contención Intensivo, en formato ambulatorio o en el centro de día, con acompañamiento a la familia durante todo el proceso.

Qué puedes esperar

La recuperación de una adicción a opiáceos es realista cuando se aborda con un plan clínico y acompañamiento. La fase de abstinencia es la más exigente y es justo donde más importa no estar solo; superada esa etapa, el cuerpo se estabiliza y se puede trabajar lo que sostenía el consumo. El objetivo no es solo dejar la sustancia, sino recuperar la salud, los vínculos y la vida que el consumo había ido apagando.

Referencias

Preguntas frecuentes

¿Es peligroso dejar los opiáceos de golpe?
La abstinencia de opiáceos es muy intensa y, aunque rara vez es mortal por sí sola, resulta extremadamente difícil de superar en solitario y empuja a recaer. Por eso se aborda con supervisión clínica, que la hace más llevadera y segura. El riesgo vital aumenta sobre todo cuando se combinan con alcohol o benzodiacepinas.
Empecé con analgésicos del médico, ¿también es adicción?
Sí puede serlo. Una parte importante de las adicciones a opiáceos comienza con una prescripción legítima para el dolor; no significa haber hecho nada mal. El organismo se adapta al fármaco y necesita mantenerlo. Reconocerlo es el primer paso para retirarlo con seguridad.
¿Hace falta ingresar para tratarlo?
Depende de cada caso. Muchas situaciones se tratan en formato ambulatorio o de centro de día; el ingreso se reserva para casos concretos y siempre se decide tras la valoración clínica inicial, nunca de antemano.