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En Inspirando Transformación tratamos la adicción a los videojuegos, el móvil e internet en Valencia desde la patología dual y con la familia implicada, abordando el uso compulsivo y el malestar que lo sostiene, con un equipo clínico colegiado autorizado por la Conselleria de Sanitat.

Adicción comportamental

Adicción a la tecnología, los videojuegos y el móvil

Pantallas, videojuegos y redes están diseñados para captar la atención y cuesta soltarlos, pero hay una línea entre el uso intensivo y la adicción: cuando lo digital empieza a desplazar el sueño, los estudios, el trabajo o las relaciones, y dejarlo genera ansiedad. Afecta sobre todo a adolescentes y jóvenes, aunque no solo. Detrás del uso compulsivo suele haber ansiedad, evitación o una forma de escapar del malestar.

Qué es la adicción a la tecnología

La adicción a la tecnología engloba el uso compulsivo de videojuegos, móvil, redes sociales o internet, que la persona ya no controla pese a las consecuencias sobre su descanso, sus estudios, su trabajo o sus relaciones. El trastorno por videojuegos está reconocido clínicamente, y el uso problemático del móvil y las redes comparte sus mismos mecanismos: recompensas inmediatas y constantes que entrenan al cerebro a buscar más. No se mide solo por las horas, sino por la pérdida de control y el malestar que aparece al desconectar. Es especialmente relevante en adolescentes, cuyo cerebro está en pleno desarrollo. No es simple “falta de límites”: es una conducta que tiene tratamiento.

Señales y síntomas

El diagnóstico lo establece siempre un profesional, pero estas son las señales que con más frecuencia llevan a consultar:
  • Perder la noción del tiempo y dedicar muchas más horas de las previstas.
  • Irritabilidad, ansiedad o malestar cuando no se puede usar la pantalla.
  • Intentos repetidos y sin éxito de reducir el tiempo de uso.
  • Descuidar el sueño, la alimentación, los estudios o el trabajo.
  • Mentir sobre el tiempo real de uso o esconderlo.
  • Abandonar aficiones y relaciones que antes importaban.
  • Usar la tecnología como vía principal para evadirse o calmar el malestar.
  • Reaccionar con enfado intenso cuando se intenta poner un límite (especialmente en adolescentes).

Factores de riesgo

  • Edad adolescente, con el cerebro aún en desarrollo.
  • Ansiedad social, depresión o dificultades para relacionarse en persona.
  • Impulsividad o dificultad para tolerar el aburrimiento.
  • Disponibilidad permanente de dispositivos sin límites de uso.
  • Acoso, soledad o problemas en el entorno escolar o familiar.
  • Uso de la pantalla como única vía de gestión emocional.

Cómo lo abordamos

La pantalla rara vez es el problema de fondo: casi siempre es la vía para evitar algo —ansiedad social, malestar, aburrimiento o conflictos—. Nuestro punto de partida es entender qué función cumple ese uso, sobre todo cuando hablamos de un adolescente. Por eso trabajamos desde la patología dual, con psiquiatría y psicología coordinadas, e implicamos a la familia, que es parte clave de la solución.

Cómo lo tratamos en el centro

Toda intervención parte de una valoración psiquiátrica y psicológica que define el plan, con un objetivo de uso equilibrado más que de prohibición total. Trabajamos el control de la conducta y la prevención de recaídas con técnicas de eficacia probada como la terapia cognitivo-conductual, y tratamos en paralelo la ansiedad o el estado de ánimo de fondo. Cuando se trata de un menor, el trabajo con la familia y la fijación conjunta de límites es central. Según la intensidad de cada caso, el tratamiento se desarrolla en formato ambulatorio o en el centro de día, con acompañamiento durante todo el proceso.

Qué puedes esperar

Recuperar un uso sano de la tecnología es un objetivo realista cuando se aborda con un plan clínico y, en el caso de menores, con la familia implicada. El objetivo no es eliminar las pantallas, sino devolverles un lugar proporcionado dentro de la vida. A medida que se trabaja lo que sostenía el uso compulsivo, mejoran el sueño, el rendimiento y las relaciones, y disminuyen los conflictos en casa.

Referencias

Preguntas frecuentes

¿Jugar muchas horas ya es una adicción?
No necesariamente. La clave no son las horas en sí, sino la pérdida de control y el impacto: cuando el uso desplaza el sueño, los estudios o las relaciones y dejarlo genera ansiedad, hablamos de un problema clínico. Un profesional ayuda a distinguir el uso intensivo del adictivo.
Es mi hijo adolescente quien lo tiene, ¿qué podemos hacer como familia?
En menores, la familia es parte central del tratamiento. Trabajamos con vosotros para fijar límites de forma conjunta, reducir el conflicto en casa y entender qué está evitando vuestro hijo a través de la pantalla. No se trata de quitarle el móvil sin más, sino de abordar lo que hay detrás.
¿El objetivo es dejar las pantallas del todo?
No. A diferencia de una sustancia, la tecnología forma parte de la vida diaria, así que el objetivo es un uso equilibrado y bajo control, no la abstinencia total. Se trata de devolverle su sitio, no de eliminarla.